miércoles, 21 de junio de 2017

... cuando decides morir antes de nacer

Mi intención no es ser alarmista... o sí

¿Les ha pasado que, de repente, se les acerca algún vivo del mundo a pedirles, sin por favor, que les hagas un trabajo "regalado"? ¿No? ¡Vaya suerte! ¿Sí? ¡Vaya mala suerte!

Me centraré en aquellos que, como yo, hemos recibido ese mensaje de "pero eso es fácil, no cobrarás tanto, ¿no? Además, te lo estoy dando todo yo". Esta frase es lapidaria pues te llevan directamente a tu funeral si es que aceptas semejante estupidez. Ligado a eso está el que te juzguen por cómo has decidido llevar tu etapa de preparación; me explico mejor, tienen las santas voluntades de exigirte que no les cobres porque, sencillamente, no tienes una carrera que "demuestre" tu saber. Ok, voy a ser más clara aún, tu título es quien dice lo que eres.

Mi profesión es el diseño gráfico, a eso me dedico desde antes de graduarme y me he topado con muchísimos clientes (de grandes, medianas y pequeñas empresas) que tienen algo en común: "exigir mucho y pagar poco... o nada". En mi área de trabajo es común ver que el diseñador presenta una idea, bosquejo, boceto o hasta abre boca, para poder enganchar al cliente con tu calidad y creatividad y, así, poder desarrollar el proyecto completo. Pero esa idea, bosquejo y blah blah blah, en muchísimas ocasiones, es más de la mitad del proyecto... ¡y NO lo cobramos!

También es común lo que yo llamo, humildemente, la voz del diablo... y casi siempre es la voz de tu madre o tu padre que te dice "tengo a un _______ (coloca aquí cualquier parentesco que se te ocurra: amigo, familiar, hijo del compadre, etc) que necesita ________ (coloca aquí lo que haces) y no tiene dinero suficiente para ir con un (y ojo a esto) PROFESIONAL". Y ¡BOOM! Te explota en la cara que tus mismos padres no te tilden de profesional. Y es que se suele confundir profesionalidad con experiencia... o por lo menos es lo que deseo creer cuando de mis padres ha salido semejante frase. Y hay más, claro que hay más. Dentro de esa voz del diablo está tu propio diablo, ese que juega contigo a decirte muy cerquita del alma, "no eres capaz de..." Sí, ese diablillo también juega en nuestra contra porque ese diablillo toma todas esas expresiones externas y las hace tuyas; por ejemplo: "lo estás haciendo más rápido que aquél que consideras un excelente diseñador... por ende, tú estás fallando, tú no eres tan bueno como él/ella, tú no estás entendiendo el trabajo, etc". "Es un simple loguito, ¿en serio vas a cobrar por eso que te costó hacerlo 10 minutos?" O la que mas me gusta "¿le vas a cobrar a un familiar?". Es que yo ya le conozco la voz a mi diablo... es igual a la mía pero más sarcástica. 

Pero si pensabas que hasta aquí llega el asunto, es porque no has sufrido de lo que hablo. Y ojo, me alegro muchísimo de que no lo sufras... hasta envidia te tengo. Pero hay otro componente a resaltar y son aquellos vivos, los más vivos, que ofrecen paquetes donde el diseño SIEMPRE sale gratis. Sí, como lo lees; muchas empresas, sobre todo las que se encargan de impresiones, rotulaciones, gigantografías, etc, siempre ofrecen un paquete de algo donde para enganchar al cliente, siempre le hacen el diseño gratis, por ejemplo, "imprime con nosotros 500 tarjetas de presentación y el logo te sale ¡¡¡GRATIS!!!". ¿Quién compite contra eso? Es que nos están hundiendo y no somos capaces de hacer nada... bueno, sí, sí hacemos, nos apegamos a eso y ofrecemos otras estupideces por nada con tal de que hagamos el trabajo y nos puedan recomendar. 

Yo me pregunto, ¿ustedes van al médico y le dicen al Dr que sus dolencias de colon, sus sangrados continuos, sus vómitos, etc, se deben a que tienen una anomalía en el aparato digestivo? ¿No, verdad? Van con su caras de cordero a esperar a que el gran médico les diga lo que tienen y les envíe un tratamiento... ps, ps, y pagan! Porque es que para ser médicos hay que estudiar mucho... y para ser diseñador también. Y para tener cualquier profesión TAMBIÉN se estudia constantemente, porque debemos, constantemente, estar al día para ofrecer lo mejor a nuestros clientes/pacientes. Eso es lo que nos hace PROFESIONALES, no ese título que se cuelga en el consultorio. Ese título lo que te dice es que esa persona se graduó en "x" universidad de "x" profesión. Si de verdad ese título te dijese algo, pídele las notas también... quizá el médico que te va a operar a corazón abierto fue el peor de su promoción. 

En fin, que toda profesión debe ser respetada porque la profesión la hace el profesional, no el aficionado. Cuando acudas a un profesional sabes que tendrás como resultado calidad y la ésta se paga. Respetemos a cada ciudadano que se encarga de laborar su vida en lo mejor que sabe hacer, su profesión... si acudes a él/ella es porque realmente lo necesitas y confías en que tendrás la mejor solución. 




(...) Por otro lado, creo que los gatos tienen asperger. Como yo, son muy listos. Y como yo, a veces solo necesitan que los dejes en paz.

Jodi Picoult


sábado, 17 de junio de 2017


Cada vez estoy más persuadido: la felicidad del cielo es para los que saben ser felices en la tierra.

San Josemaría Escrivá De Balaguer


viernes, 16 de junio de 2017

cuando lo nuestro acabe

...para aquellos que no saben decir adiós


Si alguna vez lo nuestro acaba
recuerda nuestras charlas,
nuestras risas y
nuestras lágrimas...
recuerda que siempre estuve ahí,
que nunca te abandoné y
que hice todo lo posible por quedarme.

Si alguna vez lo nuestro acaba
recuerda que si te hice llorar
no fue con mala intención...
que mis lágrimas también empañaron
ventanas bajo la lluvia y no te reproché.

Si alguna vez lo nuestro acaba
recuerda que te hice reír muchas veces,
que te dije que te quería aunque me costase...
recuerda que te busqué pero
tú no supiste interpretarme.

Y ahora que todo ha acabado,
te suplico que te quieras
y que me dejes en paz.
Rescata, si quieres,
lo bonito que vivimos y,
por favor, déjame ir.

Ahora que todo ha acabado,
te suplico que me quieras
y que me desees lo mejor
como yo te lo deseo a ti.
Di adiós, ¡atrévete!
Y vuelve a volar.

Acéptalo



miércoles, 14 de junio de 2017

domingo, 11 de junio de 2017

lo más básico de la fotografía

No quería tener un blog con artículos donde abarrotara al curioso de turno sobre información que, quizá, le iba a saber a casabe. Soy de las que apoya ese refrán que reza "una imagen vale más que mil palabras"; y por esta razón, después de unas cuantas imágenes colgadas, con muchos curiosos y alguna que otra intervención, me atrevo a dejar en letras lo que considero que es lo más básico en la fotografía.

Primeramente debo decir que todo está en tu cabeza y que aunque tengas una cámara potente, si no está dibujado en tu mente, jamás tendrás la toma perfecta. Y sí, hablo de una toma perfecta cuando yo estoy muy lejos de lograrla.

La creatividad está en tu cabeza y en tu cabeza no hay límites. Atrévete a romper con cualquier esquema aunque existan reglas para lograr un buen trabajo.

Mente y espíritu

Sonará cursi pero no, no lo es. La fotografía forma parte del arte y en su numeración, abarca el puesto número 8 - cosa con la que no estoy de acuerdo pero... - y como arte al fin, debe moverse por el conocimiento y las emociones.

Los conocimientos los iremos viendo poco a poco, tampoco es lógico hablar en una entrada todo lo que la fotografía requiere y, las emociones... ¡ah! Eso es asunto tuyo. Lo único que me puedo atrever a aconsejarte es que si consideras que estás en el momento idóneo para disparar esa foto, hazlo. No importa si tu cámara no es profesional, no importa que sea con la cámara tonta de tu celular; todo eso no cuenta cuando en ti tienes esa sensación. Después sí te recomiendo que guardes esa imagen tanto en físico como en digital y la mantengas como referencia de hacia dónde quieres ir en el mundo fotográfico.

Pues bien, ya dicho lo anterior nos adentramos a las reglas básicas, muy básicas, con la que podemos empezar en el mundo de la fotografía profesional.

La regla de los tercios

Es básica y realmente sencilla que hará que tu fotografía cobre un sentido y un poder que no creerías. Consiste en dividir, mentalmente, en 9 partes iguales la imagen (colocando 2 líneas verticales y 2 líneas horizontales paralelas entre sí) y colocar al sujeto, digamos que al protagonista de la foto, en algún punto donde se unen esas líneas.

Y como lo de arriba podría hacerte un lío, te dejo una imagen que dice más que todo lo arriba escrito.


Si nos damos cuenta en la imagen, la ola es nuestra protagonista y el mayor punto de choque de la misma coincide con el punto superior derecho, marcado con un círculo rojo. Otro punto menor es el que vemos en la parte inferior izquierda, que es donde la parte más baja de la ola llega a tierra.

La regla del horizonte

Esta regla es perfecta para fotografiar paisajes (fíjate que en el ejemplo anterior yo ya utilicé un paisaje como tal) y consiste en imaginarte 2 líneas horizontales paralelas dividiendo en 3 partes iguales la imagen que vas a fotografiar. Coloco otra imagen explicando mejor el asunto, ¿no?


Si nos fijamos en la imagen, veremos que las líneas horizontales, que tienen un grosor diferente a las verticales, nos dividen la imagen en 3 partes iguales y podemos ver que la composición rompe con los medios, es decir, la línea del horizonte de la montaña con el cielo está por encima del cuadrante del medio, rompiendo así la simetría. Las líneas verticales (que no irían en el ejemplo de esta regla) las quise dejar para que vieran que en esta imagen se cumple con la primera regla y la segunda. 

La regla de explorar nuevos ángulos

Como dije más arriba, todo está en tu mente y en tu mente no hay límites. Atrévete a tomar fotografías desde ángulos no convencionales y rompe con los esquemas tradicionales que ya aburren. Sin embargo, recuerda siempre de tener una excelente composición para que la imagen atraiga al espectador.

La regla del acercamiento

Así de sencillo, ¡acércate a los detalles! Muchas veces las fotos que vemos por ahí son amplias y tiene tanta información que el encanto se pierde. Acércate a tu objetivo, a esos detalles que pueden impresionarte. 

La regla de la altura

Esta regla va dirigida en especial para fotografiar objetos o personas que no tenga tu altura. Por ejemplo, quieres fotografiar a un niño, lo ideal es que te pongas a su nivel para poder captar una mejor imagen. O, por lo contrario, quieres fotografiar la bombilla de un farol de la calle, sería ideal que con ayuda de una escalera, pudieses estar a su altura para obtener una mejor imagen.

Y hasta aquí esta primera entrada, sencilla y básica que te servirá para poder empezar a tomar fotos... y no hay excusas, no hablo de cámaras profesionales o técnicas mecánicas. Estas reglas son dadas para tener un buen resultado en composición. 

Anda, ¡anímate!



Porque deleitarse es algo anímico, y para cada uno es placentero aquello de lo que se dice aficionado

Aristóteles

... cuando decides morir antes de nacer

Mi intención no es ser alarmista... o sí ¿Les ha pasado que, de repente, se les acerca algún vivo del mundo a pedirles, sin por favor, ...